Uno de los temas más recurrentes que veo todos los días al trabajar con mis pacientes es el constante juicio que tienen con sus cuerpos. Creo que muy pocas personas están exentas de criticarse o de pelearse con alguna parte de su cuerpo. Yo me incluyo dentro de esta conversación, ya que la reconciliación con mi cuerpo es un proceso que hasta hoy en día sigo practicando de forma consciente y esto me ha transformado la vida.

Si supiéramos que el cuerpo humano es absolutamente increíble, aprenderíamos a tratarlo con más amor. La realidad es que nuestro cuerpo sabe como sanarse a sí mismo, como mantenernos en equilibrio, como bajarnos de peso y siempre no trata de comunicar cómo hacerlo.

Tu cuerpo tiene una inteligencia que percibe tu diálogo interno y la manera en la que mental y emocionalmente te diriges a él. Cada una de tus células responden a lo que te dices a ti misma, ya sea positivo o negativo, y el impacto que tienes ante tu cuerpo es mucho más grande de lo que crees.

De hecho, la epigenética demuestra que las células cambian en función de su entorno, y si cambiamos nuestra manera de dirigirnos al cuerpo y nuestra percepción de la vida, estamos cambiando nuestra biología.

Cuando tienes una actitud de rechazo, agresividad o crítica hacia tu cuerpo, tus células cambian su estructura, lo cual interfiere con tu salud, metabolismo y pérdida de peso. Realmente tu única responsabilidad es aprender a conectar con tu cuerpo para saber lo que necesita.

Pero para conectarte con tu cuerpo tienes que reconciliarte con él, es decir, hacer las paces de una vez por todas. Quiero que entiendas que tu cuerpo es como un bebé, el cual desea inmensamente recibir amor y abrazo de tu parte.

Imagínate tratando de un bebé de forma ofensiva y contantemente forzarlo a pasar hambre o excesos. Así como nunca se te ocurriría maltratar a un bebé, quiero que hagas lo mismo con tu cuerpo.

Te propongo un ejercicio de reconciliación con tu cuerpo para cerrar el año:

En una hoja de papel escríbele a tu cuerpo una carta de perdón, en el cual le expreses cuánto sientes haberlo maltratado y rechazado. Y en el cual le expreses tu deseo de honrarlo, amarlo y escucharlo. Si te salen lágrimas, déjalas fluir sin juicio. Al final de la carta escribe: ESTOY LISTA PARA ESCUCHARTE, AMARTE Y TRABAJAR EN EQUIPO CONTIGO. Y luego la firmas con tu nombre.

Créeme que reconciliarte y comunicarte con tu cuerpo no es difícil, y cuando lo hagas, podrás cerrar el año con una felicidad y libertad que nuca has sentido. En verdad date la oportunidad de hacerlo.

Y por favor, si necesitas ayuda para aprender a confiar en tu cuerpo y generar un diálogo más amoroso, escríbeme a monica@monicahefferan.com y yo con mucho gusto te apoyo.

 

En amor y fe para este 2021,

Mónica.